domingo, 25 de enero de 2009

Un saharaui en Berlín. Haddamin Moulud Said

Por su parte, los saharauis, han hecho del español su bandera de identidad en un océano de afrancesados vecinos. La lengua cervantina había cabalgado como un hidalgo por todos los campos de la expresión saharaui para dejar su inconfundible huella en infinidad de vocablos de uso cotidiano. Y en los años más duros de nuestra existencia, los primeros del exilio, tuvimos que ir a abrevar, para no perder el español, a fuentes muy alejadas de la cuna del español. Este servidor aún recuerda el "Made in Germany" que aparecía en su primer libro de español, o ese otro impreso en Argelia donde no aparecía la letra "ñ", con el consiguiente sonrojo de su compañera de pupitre al leer la palabra año.
Nadie pretende que a los saharauis se les reconozcan y recompensen sus méritos por su lucha en mantener viva la lengua española en las arenas del desierto. Ni que el esfuerzo titánico por enseñar el español en los colegios sea considerado como una preocupación principal del Instituto Cervantes de la Lengua. Ni, tampoco, que la resistencia al afrancesamiento de los saharauis en los territorios ocupados preocupe a quienes tienen como misión principal la promoción y conocimiento del español.

Haddamin Moulud Said. Nace en Fidh Aueinat- Timiluza, Sahara Occidental, siete días después del fin de Ramadan del año del eclipse solar. O dicho en gregoriano, nace el 21 de octubre de 1970. Cuando en el invierno de 1975, las tropas marroquíes entran en el Sahara Occidental, su familia huye desde Hauza hacia el interior del desierto para, a posteriori, instalarse en los primeros Campamentos de Refugiados saharauis. A principios de la década de los ochenta se traslada a Cuba donde cursa sus estudios de primaria y secundaria. Más tarde se traslada a España donde se licencia en Derecho por la Universidad de Valencia, dedicándose en la actualidad, al ejercicio profesional de la abogacía. Es un habitual de los medios cibernéticos saharauis.